La Segovia de los mudéjares de Castilla

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Castilla es una isla mudéjar, un pedacito de Oriente en territorio cristiano. No sólo por el arte mudéjar que aún hoy, después de tantos siglos, podemos seguir disfrutando, desde Ávila a Segovia con parada imprescindible en localidades como Arévalo, Cuéllar o Coca.

También por las huellas que todavía permanecen en calles y ciudades, en documentos y legajos, a la espera de que alguien los desempolve, saque a la luz y complete los huecos vacíos del puzzle de la historia.

De la mano de José Luis Pascual, investigador de la UNED, descubrimos otra Castilla y en concreto, otra Segovia: la Segovia de los mudéjares castellanos.

 

De izquierda de derecha contemplamos las Iglesias de San Miguel, Santa María de la Cuesta, San Estebán y San Martín en esta panorámica de Cuéllar y de su Mar de Pinares

De izquierda de derecha contemplamos las Iglesias de San Miguel, Santa María de la Cuesta, San Estebán y San Martín en esta panorámica de Cuéllar y de su Mar de Pinares

 

Abside mudéjar a la derecha y cruz a la izquierda de la Iglesia de San Esteban de Cuéllar del siglo XII-XIII

Ábside mudéjar de la Iglesia de San Esteban de Cuéllar del siglo XII-XI

Vista general de la Iglesia de San Millán de Segovia con una de sus portadas, algunos de sus cuatro ábsides y la torre al fondo

La Iglesia románico-mudéjar de San Millán en Segovia guarda muchos de los secretos del colectivo musulmán en la Edad Media

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A partir de este momento, si nos lo proponemos, podremos imaginar el ir y venir de aquellos musulmanes que durante la Edad Media convivieron en buena vecindad con cristianos y judíos, sus casas, sus comercios, el colorido de sus ropajes y las especias traídas de Oriente, los olores, los sonidos, el almuédano de la mezquita entremezclado con el murmullo de distintas lenguas y el repique de las campanas.

Aunque han pasado siglos, compartimos la misma tierra y el paisaje salpicado de iglesias en el horizonte y enmarcado por la sierra de Guadarrama y la silueta de su legendaria Mujer muerta, fuente inagotable de leyendas. También el imponente acueducto romano, una de las obras de ingeniería más fabulosas de la historia que nos sigue dejando con la boca abierta. Estos testigos silenciosos de la historia ya estaban allí en aquella época medieval, pero ¡claro! ellos no hablan, sólo guardan secretos.

Vista de la Iglesia de San Millán de Segovia con la Sierra de la Mujer Muerta al fondo

Vista de la Iglesia de San Millán de Segovia con la Sierra de la Mujer Muerta al fondo

 

La torre mudéjar de la Iglesia de San Miguel de Cuéllar se erige como vigia silenciosa del Mar de Pinares y La Mujer Muerta (Sierra de Guadarrama)

La torre mudéjar de la Iglesia de San Miguel de Cuéllar se erige como vigía silenciosa del Mar de Pinares y de la alineación montañosa conocida como La Mujer Muerta (Sierra de Guadarrama) a la izquierda

 

Vista general del acueducto romano de Segovia desde la Plaza del Azoguejo

Vista general del acueducto romano de Segovia desde la Plaza del Azoguejo

Vista en contrapicado (de abajo hacia arriba) de los arcos más altos del acueducto de Segovia

Detalle de los arcos del acueducto de Segovia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Quién es José Luis Pascual?

 

El investigador y profesor de la UNED, José Luis Pascual, junto a la Iglesia de San Martín en Segovia

El investigador y profesor de la UNED, José Luis Pascual, junto a la Iglesia de San Martín en Segovia

Los secretos del colectivo mudéjar de Castilla van siendo poco a poco desvelados gracias a investigaciones como la que José Luis Pascual Cabrero lleva a cabo desde hace seis años.

José Luis es profesor-tutor en el Centro Asociado de la UNED en Segovia. Da clases de Historia Medieval de España, Patrimonio y Cultura Material y compagina su labor docente con la investigadora, centrándose, entre otras líneas de trabajo, en la sociedad mudéjar castellana.

Gracias a Sherlock Holmes de la historia como José Luis podemos, dato a dato, seguir la pista al colectivo mudéjar de la Castilla medieval española y reconstruir una parte olvidada de nuestro pasado.

 

P: ¿Quiénes eran los mudéjares?

José Luis Pascual: La minoría mudéjar es uno de los temas menos estudiados de la Edad Media, menos investigada que la minoría judía. Imagino que no tendría tanto poder económico, social y numéricamente era un grupo más minoritario que la Comunidad Judía.

Los mudéjares fueron aquellos musulmanes que permanecieron con sus costumbres y religión en territorios cristianos después de 1086 (Toma de Toledo) hasta el año 1502 cuando definitivamente son expulsados.

 

P: ¿Qué significa etimológicamente el término “mudéjar”?

J.L.P: La palabra “mudéjar” deriva de “mudaÿÿan” que significa “el que se queda, el que permanece en casa del enemigo, el sometido”.

Hay que señalar, sin embargo, que el término mudéjar se empezó a utilizar a finales del siglo XV a partir casi de la toma de Granada. Es un vocablo despreciativo utilizado por los propios musulmanes. Hasta entonces y durante la mayor parte de la Edad Media se utilizó la palabra “moro ” para referirse al colectivo musulmán. Hay una distinción entre los moros protegidos por el Rey de Castilla y los mudéjares granadinos recién convertidos.

Los mudéjares de Castilla en la Edad Media

La aljama (comunidad) mudéjar de Segovia era una de las más importantes de Castilla junto a las de Ávila, Arévalo o Palencia. En el siglo XV había en Castilla unos 25.000 musulmanes que suponían únicamente el 0,5% de la población.

Su presencia en territorio cristiano se remonta al siglo XI desde la época en que los cristianos reconquistaron el territorio a los musulmanes. Su herencia más tangible en la actualidad es el arte mudéjar.

 

El arte mudéjar

P: ¿Dónde se conserva más arte mudéjar en Castilla?

José Luis Pascual: Aunque Ávila es la ciudad que más población mudéjar tenía en la Edad Media, el mudéjar como corriente artística lo encontramos sobre todo en zonas rurales.

A partir de la zona de Arévalo (desde el Adaja hasta el Eresma) hacia casi Sepúlveda se da la mayor concentración de elementos mudéjares arquitectónicos que se conservan con núcleos destacados en Tierra de Pinares como Cuéllar, Olmedo o Coca.

Vista general de la Iglesia de San Miguel de Cuéllar, situada en la Plaza Mayor, es el templo principal de la villa.

La Iglesia mudéjar de San Miguel de Cuéllar, situada en la Plaza Mayor, es el templo principal de la villa.

 

Portada mudéjar de la Iglesia de San Andrés de Cuéllar

Portada mudéjar de la Iglesia de San Andrés de Cuéllar

 

P: ¿Cuáles son las señas de identidad del arte mudéjar?

J.L.P: El arte mudéjar es aquel estilo con una corriente estética orientalizante introducido por los musulmanes en la Península Ibérica. Fue asimilado por los cristianos, de tal manera, que no sólo el colectivo musulmán hacía arte mudéjar, también los cristianos.

Utilizaban, sobre todo, el ladrillo o la arcilla, materiales que tenían a su alcance y abundaban en la zona. Una curiosidad de este arte es que sobre el ladrillo estucan (lo cubren de una capa de argamasa) y pintan sobre él. Llama la atención la cantidad de detalles decorativos -ya sea en carpintería o yeso- así como los colores (rojos, dorados, azules…) que se han perdido o ido degradando con el tiempo.

 

Interior de un ábside de la Iglesia de San Andrés de Cuéllar con detalles decorativos propios del arte mudéjar. El ladrillo pintado sobre el propio ladrillo en la parte inferior de la foto y el dibujo de ventanas sobre los arcos ciegos laterales son ejemplos del estilo decorativo.

El ladrillo pintado sobre el propio ladrillo (en la parte inferior) y el dibujo de ventanas sobre los arcos laterales son ejemplos del estilo decorativo mudéjar

Estucado mudéjar con dibujo de panes y peces en la Iglesia de San Andrés de Cuéllar

Estucado mudéjar con dibujo de panes y peces en la Iglesia de San Andrés de Cuéllar

Detalle decorativo mudéjar de figuras geométricas que conserva parte de su rojo original, uno de los colores predominantes del arte mudéjar

Detalle decorativo mudéjar que conserva parte de su rojo original, uno de los colores predominantes en el arte mudéjar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los secretos de la Iglesia de San Millán de Segovia

 

P: ¿Destacarías alguna construcción o iglesia mudéjar en especial?

José Luis Pascual: La Iglesia de San Millán de Segovia por los interrogantes que tiene.

San Millán, arqueológica e históricamente, guarda muchos de los secretos sobre el colectivo musulmán en Segovia. Contiene unos alfarjes (estructura de madera sobre la que se construye el forjado) que debieron ser construidos por manos musulmanas porque hacen una loa a Dios (Alá) en árabe donde se lee en escritura cúfica “Al –Mulk Lillah” que quiere decir “El poder es de Allah.

Elementos como estos los encontramos también en Túnez y son muy significativos del puro arte musulmán.

En su trabajo Las comunidades mudéjares de la diócesis de Segovia, José Luis Pascual señala:

“En San Millán encontramos más de 40 tallas anónimas labradas en madera con entrelazos geométricos y tallos ondulados”.

 

 

Alfarjes mudéjares de la Iglesia de San Millán de Segovia donde se puede leer en escritura cúfica (caligrafía árabe): "El poder es de Alá"

Alfarjes mudéjares de la Iglesia de San Millán de Segovia donde se puede leer en escritura cúfica (caligrafía árabe):
“El poder es de Alá”

 

 

San Millán perfectamente podría haber sido un lugar de culto musulmán. Autores como Torres Balvás sostienen esta teoría.

 

Otro de los detalles de San Millán es que la torre del campanario está levemente orientada hacia la Meca. Si se excavara la torre posiblemente nos daría muchas respuestas, pero tampoco se ha hecho un trabajo arqueológico en amplitud para ver cimentaciones antiguas, poder datar e investigar más.

 

 

Torre de la Iglesia de San Millán de Segovia

Torre de la Iglesia de San Millán de Segovia

 

Vista noreste de la torre, los ábsides y portada norte de la Iglesia de San Millán de Segovia

Vista noreste de la torre, tres de sus cuatro ábsides y portada norte de la Iglesia de San Millán de Segovia

 

 ¿En qué zonas de la ciudad de Segovia residían los mudéjares en la Edad Media?

San Millán fue el último barrio que los mudéjares segovianos habitaron antes de su expulsión en 1502. Sin embargo, a lo largo de la Edad Media vivieron en diferentes partes de la ciudad y no precisamente en una aljama apartada. Muchas de las leyes de apartamiento dictadas por los reyes castellanos no se aplicaron en Segovia.

P: ¿Fue San Millán la única zona donde residieron los musulmanes de Segovia? ¿Dónde estaban ubicadas sus casas?

José Luis Pascual: Por los libros de Pitanzas que recogen los alquileres o censos que hacía la Iglesia (el Cabildo catedralício) a colectivos como el musulmán, hemos descubierto que los musulmanes residieron en diferentes zonas de la ciudad. Vemos que musulmanes y cristianos, sobre todo, viven y comparten de una manera normalizada la misma edificación.

El corral de los moros y el corral del mudo

Sabemos que comenzaron a habitar la zona de San Andrés (al lado de la actual catedral en la actual calle Marqués del Arco). Allí, en lo que hoy es el enlosado de la catedral, estaría ubicado el denominado “corral de los moros” que pertenecía al cabildo catedralicio pero antes de 1370 estuvo ocupado por musulmanes.

El “corral del mudo” sería similar al “corral de los moros” aunque en su ubicación se levanta ahora el Convento de las Carmelitas. Era una zona de viviendas.

Acceso desde la calle Marqués del Arco al Corral del Mudo con la catedral de Segovia al fondo

Acceso desde la calle Marqués del Arco al Corral del Mudo con la catedral de Segovia al fondo

Placa del Corral del Mudo de Segovia

Placa del Corral del Mudo de Segovia

Viviendas típicas del Corral del Mudo en Segovia

Viviendas típicas del Corral del Mudo en Segovia donde habitaron musulmanes en la Edad Media

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fachada exterior del Convento de las Carmelitas Descalzas de Segovia

Convento de las Carmelitas Descalzas de Segovia

 

Desde San Andrés, los moros segovianos se fueron trasladando poco a poco hacia la zona de San Miguel (Plaza Mayor), van bajando por la calle Real y aficándose en San Martín. Siempre en la ciudad cerrada, dentro de las murallas y a partir de 1480 saltarán definitivamente a San Millán.

En los alrededores de la iglesia de San Martín estaría la mezquita y a su lado la Madraça. Se ubicarían en un punto indeterminado de esta parte de la actual calle de Juan Bravo hacia la Casa de los Picos (en dirección al acueducto). Lo sabemos porque hay un documento en el que constan las quejas de los cristianos por el ruido que hacen los musulmanes cuando vienen a la mezquita. Alegan que ya tienen mezquita nueva en el barrio nuevo (San Millán) y, por lo tanto, que utilicen esa mezquita y que dejen de utilizar ésta.

Entrada, torre y portada de la Iglesia de San Martín de Segovia

Entrada, torre y portada de la Iglesia de San Martín de Segovia

José Luis Pascual en la calle Juan Bravo de Segovia con la Casa de los Picos al fondo

José Luis Pascual en la calle Juan Bravo de Segovia con la Casa de los Picos al fondo

 

P: ¿Cómo era la convivencia entre el colectivo musulmán y el cristiano?

José Luis Pascual: En general fue una relación de buena vecindad. En Segovia no se cumplen leyes de apartamiento o se realiza la persecución que sí se lleva a cabo en otras poblaciones como la de Aranda de Duero, por ejemplo. Salvo los conflictos habituales entre vecinos, en Segovia no se registra ningún ataque especial. Es más, los cristianos no sólo asimilaron el arte sino también la moda árabe. Enrique IV fue acusado en las Cortes de Medina del Campo de vestir a la mora y de morofília.

Vestirse a la mora, de moda también entre los cristianos

 

J.L.P: Aunque en público estaba prohibido, vestirse a la mora en el ámbito privado era un rasgo de distinción. Eran unos ropajes caros, con oros, platas y damasquinados. Las telas se importaban de Oriente a través de Valencia y los mercaderes cristianos, musulmanes y judíos las traían hasta Castilla, hasta tal punto, que sobre el año 1490 en Segovia había una tienda que se llamaba “De Manufacturas de Valencia”. Debía de ser el novamás.

La moda morisca se caracterizaba por su colorido y comodidad. Solía constar de túnica larga y turbantes (para los hombres) y velo (para las mujeres)

La moda morisca se caracterizaba por su colorido y comodidad. Solía constar de túnica larga y turbantes (para los hombres) y velo (para las mujeres)

 

Los musulmanes, al igual que los judíos, podían conservar su cultura, sus costumbres y también su religión, pero tenían que pagar un impuesto especial (la dhimma). Este peso impositivo, que muchos no se podían permitir, contribuyó a que se fueran convirtiendo al cristianismo.

P: ¿El amor sería otra razón de peso para la conversión?

J.L.P: Hay algunas historias de conversión por amor. Un aparente musulmán, maestre Asán, sombrerero de la ciudad de Segovia, estaba casado con una cristiana, Marina Ortiz. El Islam sí permite que ella se pueda casar con un musulmán pero la religión cristiana no lo permite. Lo que pensamos es que él pudo convertirse al cristianismo y conservar su nombre porque era un sombrerero muy prestigioso.

Enamorados en la Edad Media

El sombrerero musulmán que se casó con una cristiana en la Segovia medieval es un ejemplo de cómo el amor es una poderosa razón para convertirse a otra religión

 

P: Por curiosidad ¿alimentos como el cerdo, prohibido para los musulmanes, no fue causa de conflicto, mofa o discriminación?

J.L.P: No. En Segovia había una carnicería en común. Cada carnicero tenía su propia tabla y cada uno obraba según sus tradiciones. Tenían distintas costumbres a la hora de sacrificar a los animales y lo respetaban.

A la investigación de José Luis todavía le queda recorrido puesto que aún queda mucho que investigar y muchos interrogantes por despejar sobre los mudéjares castellanos.

De lo que no hay duda es que de aquella fusión de las Tres Culturas (cristiana, musulmana y judía) que se produjo durante siglos, heredamos arte, costumbres, gastronomía, lenguaje, música e incluso ADN. Muchos castellanos de hoy en día, aunque no lo sepamos, podríamos descender de aquellos moros o judíos que decidieron quedarse a vivir bajo dominio cristiano y terminaron exiliados o convirtiéndose más tarde o más temprano al cristianismo. Pero ésa es ya otra historia.

 

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